El Mundial de Fútbol no fue un gran negocio para Sudáfrica
Jueves, 30 de Diciembre de 2010 00:00    PDF Imprimir E-mail
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Mundiales - Sudáfrica 2010

Seis meses después del arranque del Mundial de Fútbol, Sudáfrica hace balance de un evento planetario que, a pesar de haber mejorado el 'ego' y la imagen internacional del país, dejó tras de sí gastos faraónicos, estadios en desuso y un crecimiento menor de lo esperado.

La competición atrajo a más de 300.000 visitantes a un país eufórico, que vivió, entre el 11 de junio y el 11 de julio, una gran fiesta de fraternidad multirracial.

Los extranjeros gastaron además unos 400 millones de euros (US$530 millones), lo que supuso medio punto más de crecimiento económico, que lleva a 3% el total de 2010, más de un punto por encima del año anterior (1,9%).

"Sin el Mundial, este período de recuperación tras la recesión habría sido más difícil. Además nos proporcionó un sentimiento de orgullo nacional y de confianza en nuestras propias capacidades", estima Gillian Saunders, de la auditora Grant Thornton.

Pero no todos los analistas están de acuerdo y algunos consideran que las consecuencias económicas del Mundial no cumplen las expectativas.

"El país ganó un poco de dinero, es cierto, pero mucho menos de lo que estaba previsto", asegura Mike Schussler, director de la auditora Economists.co.za, y recuerda que Sudáfrica esperaba la visita de medio millón de personas, 200.000 menos de las que finalmente vinieron.

El beneficio para las empresas también fue menor de lo esperado. Entre los cien clientes más importantes de la auditora KPMG, solo el 22% considera que sacó beneficios del Mundial mientras que un año antes el 45% esperaba consecuencias positivas.

Otro factor negativo es la desaparición de los puestos de trabajo creados en el sector de la construcción tras el Mundial: hoy muchos de sus trabajadores forman parte del 40% de desempleados que tiene el país.

Preparar el Mundial supuso para Sudáfrica unos gastos de 4.000 millones de euros (US$5.300 millones) en la construcción de los diez estadios de la competición y la renovación de infraestructuras.

Si seis meses después algunos recintos, como el Soccer City de Johannesburgo, han logrado reconvertirse con partidos internacionales de rugby, fútbol o incluso un concierto de U2, otros no han organizado ningún evento importante desde julio. "Hemos ganado un poco de crecimiento económico pero ahora tenemos que pagar los estadios. Hay que admitir la realidad: a corto plazo no se gana dinero con un mundial", concluye Mike Schussler.

Los estadios de Port Elizabeth y Polokwane no han albergado un evento importante desde julio. Mantener esos estadios cuesta 300 millones de euros al año.

Seis meses después del arranque del Mundial, el ministro de Turismo, Marthinus van Schalkwyk, prefiere destacar el efecto positivo de largo plazo en la imagen del país. "Hoy existe un gran interés por Sudáfrica, pero este interés no siempre se materializa. No podemos seguir durmiendo en los laureles, el trabajo continúa", advierte Michael Tatalias, director de la Asociación de Turismo Austral.
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