No voy en tren...
Lunes, 21 de Diciembre de 2009 11:45    PDF Imprimir E-mail
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Mundiales - Brasil 1950
Tampoco pudo participar en el Mundial del ´50, parte del seleccionado italiano, ya que diez de sus máximas figuras fallecieron un año antes en un recordado accidente aéreo el 4 de mayo de 1949 a las 16:02 horas, donde fallecieron todos los jugadores del Torino de Italia, cuando regresaban de Lisboa, donde habían disputado un partido amistoso con el Benfica.

El Torino había sido el mejor equipo de la postguerra europea, ganador de los últimos cuatro “scudettos” que disputó el conjunto, de 1946 a 1949, el campeonato del ´48 lo obtuvo batiendo los récords de mayor cantidad de puntos obtenida en un torneo (65), mayor goles a favor (125) y mayor distancia con el segundo (15 puntos), mientras que el campeonato del ´49 fueron ganadores post-morten, ya que el desafortunado accidente ocurrió cuando al torneo le restaban disputarse cuatro partidos para finalizarlo y ellos le llevaban la misma cantidad de puntos al segundo, en un sentido y por demás merecido homenaje los dirigentes italianos le dieron el título a los trágicamente fallecidos.

El avión Fíat G 212 se estrelló con la Basílica de Superga y no hubo ningún sobreviviente, murieron 18 jugadores, los directores del equipo, tres periodistas y toda la tripulación. Los diarios italianos en los titulares de sus ediciones publicaron “E morto il Torino”.

No hubo supervivientes y el equipo viajaba al completo. Una enorme placa conmemorativa fijada en ese muro en el mismo sitio del impacto ostenta sus nombres: Bacigalupo, Dino Ballarín, Aldo Ballarín, Bongiorni, Castigliano, Fadini, Gabetto, Grava, Grezar, Loik, Maroso, Martelli, Mazzola, Menti, Operto, Ossola, Rigamonti y Schubert, jugadores; Erbstein y Lievesley, técnicos; Agnissetta y Civalleri; directivos y Cortina, masajista.

Para identificar los cuerpos fue llamado entre otros el director técnico de la selección italiana de la década de los 30 Vittorio Pozzo, que conocía muy bien a los jugadores del Torino.

El jugador Sauro Tomá que tenía el menisco lesionado, no formó parte de la delegación salvándose así milagrosamente del accidente.

Ladislao Kubala no viajó, pese a que su concurso estaba previsto, porque el día de la partida le notificaron que su madre había conseguido salir por fin de la Hungría comunista y se quedó a esperarla.

La trayectoria del equipo era impresionante. Ostentaba los cinco últimos campeonatos de la liga italiana: 1943, (1944 y 1945 no se jugaron por la guerra) 1946, 1947, 1948 y 1949, este último conquistado tres días antes del accidente.

Debido a éste accidente, los dirigentes sensibilizados al respecto, optaron por enviar a la selección nacional de su país en barco hasta Brasil, en lugar de hacerlo en un avión transoceánico.

Los jugadores realizaban sus entrenamientos en la cubierta del transatlántico Sises, que los transportó desde Nápoles hasta Santos, y a los pocos días todas las pelotas que portaban los utileros finalizaron en el mar y llegaron mal entrenados a disputar un torneo tan importante.

El seleccionado de la península itálica fue dirigido en 1950 por el dirigente Ferruccio Novo y el periodista Aldo Bardelli.
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