| La
selección de México había llegado al mundial
del ´30 asustada por los pronósticos negativos que
le endilgaban los expertos en el tema. Para darle ánimo a
sus dirigidos, el entrenador mexicano, de nacionalidad española,
el andaluz Juan Luqué de Serrallonga, les dirigió
un mensaje de aliento a los jugadores en una de las habitaciones
del hotel de Montevideo y les aseguró que la Virgen de Guadalupe
se encontraba rezando por ellos en su patria, mas precisamente en
el cerro de Tepeyac.
Además concluyó su charla técnica con la siguiente
arenga: "Muchachos, les quiero suplicar que se olviden de
todo, novias, hermanos, padres, madres, y que solo les quede grabado
en sus mentes la palabra México. Ahora que lucharemos contra
Francia hay que recordar al general Ignacio Zaragoza. Si él
pudo vencerlos, también lo podemos hacer nosotros".
Convencidos de los dichos del director técnico los jugadores
salieron a jugarle de igual a igual al combinado de Francia, perdiendo
por 4 a 1 y finalizando último en el primer campeonato mundial. |