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| La
Mano de "Il Duce" y el Arrugue de Monti |
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| Benito
Mussolini |
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Antes de la final, el delantero argentino
Luis Monti, había recibido innumerables amenazas anónimas
contra él y su familia. De urgencia mandan a llamar a Bidegain
y Larrandart, dos de los dirigentes de mayor peso del Club Atlético
San Lorenzo de Almagro, institución donde jugaba Monti. En
un principio los dirigentes argentinos le atribuyeron las amenazas
a algunos fanáticos uruguayos, debido a que en la final del
Campeonato Sudamericano de 1929, disputada en Buenos Aires y ganada
por Argentina, Monti se había trenzado a golpes de puño
con el guapo de la otra orilla, Lorenzo Fernández. |
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| San
Lorenzo |
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| Varallo
recordaba años después: "Monti no tendría
que haber entrado en la final, se lo notaba cohibido, como con miedo
a jugar".
Pero con el tiempo se sabría que se trataba de la mafia italiana,
comandada nada más ni nada menos por Benito Mussolini. La
idea era que la selección argentina fuera derrotada por los
locales y que el culpable del subcampeonato sea de Luis Monti, para
que todo el pueblo de su país lo maltrate y menosprecie,
para que finalmente cuatro años más tarde acepte defender
la camiseta del seleccionado italiano, el cual sería local
en el ´34. |
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Interrupción
en la Final |
Los
espías italianos encargados de cumplir la misión eran
Marco Scaglia y Luciano Benetti, quién apenas comenzada la
final del mundo le comentó por lo bajo a su colega: "Dentro
de noventa minutos sabremos si tendremos que matarlo a él,
a su madre u ofrecerle mucho dinero para ir a jugar a Italia".
Finalmente Monti jugó contra su voluntad, pero el miedo le
impidió hacerlo como merecía la afición argentina.
Tiempo después recordaría: "Me mandaban anónimos,
no me dejaron dormir la noche anterior". |
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