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Apenas finalizó el partido final, el árbitro que dirigió
el partido, el belga John Langenus, (quien antes del último
cotejo exigió una custodia personal), aprovechó la
confusión del final para marcharce directamente al puerto
y embarcarce en el transatlántico "Duilio"
rumbo a Europa. Pero debido a la gran cantidad de niebla, se habían
suspendido las partidas de los barcos, finalmente al día
siguiente el barco salió rumbo al viejo continente.
Tiempo después, en una entrevista recordaría que le
había dado miedo la pasión con la que se vivían
los momentos previos al partido y que trató de pasar desapercibido
porque si reconocían que él era el árbitro
designado, seguro que su vida correría peligro.
Por otro lado, tanto fue el miedo que tuvo el árbitro designado
para dirigir la final, que le exigió a la F.I.F.A. un seguro
de vida, en caso de perder el local. Cosa que no ocurrió,
y que no hubiera pasado de ninguna manera.
El mismo Langenus, fue al primer Mundial de la historia con una
doble misión, la de árbitro de fútbol y la
de periodista deportivo. Cuando finalizaba cada uno de los cuatro
partidos que dirigió y sin siquiera quitarce los pantalones
cortos, le pasaba la crónica del cotejo al semanario alemán
"Kicker". ¿Qué puntaje se asignaría?,
ya me lo imagino: "... y lo mas destacado del partido, es
la brillante actuación del juez Langenus, quien"...
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