Los jugadores uruguayos, luego de triunfar y de obtener el primer
campeonato del mundo, fueron proclamados héroes nacionales
y el gobierno uruguayo les entregó una medalla recordatoria
a cada uno, ya que la F.I.F.A. solo le entregó una medalla
de oro al capitán charrúa Nasazzi, mientras que
al resto de los campeones les entregaron una de plata y esmalte.