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Años más tarde, el capitán y caudillo de aquel
seleccionado uruguayo, José Nasazzi, como intentando dejar
un buen recuerdo en la memoria colectiva del mundo futbolístico,
declaró varios años después: "Durante
la semana, los hinchas, sabedores de que Luis Monti, era un hombre
fundamental en los argentinos, lo presionaron, lo amenazaron. Monti,
por su fuerza, era capaz de ganar la final solo. Los dirigentes
argentinos, además, le pidieron que jugara liviano. ¡Cómo
se equivocaron!. Monti no pegó y jugó caballerescamente.
Perdió importancia, pero no fue un cobarde como dijeron después.
Cumplió órdenes. Con esa ventaja, todo fue más
sencillo para nosotros". Si es que no tiene miedo, debió
aclarar.
Con referencia al supuesto juego brusco charrúa, explicaba
el argentino Ferreira: "Algunos dijeron en su momento que
Uruguay hostigó a Argentina porque dio muchas patadas. Eso
es cierto. Ellos jugaron fuerte como siempre lo hicieron..." |