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| Arbitros
de la final hacen el saludo fascista |
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La
final del mundo se disputó en el estadio del "Partido
Nacional Fascista" de Roma, inaugurado en 1928
y con una capacidad para 55 mil espectadores, jugaron la
selección local contra la checoslovaca. En las tribunas
la mayoría de los 45.000 espectadores eran funcionarios
del partido fascista italiano, quienes no pararon de vitorear
al Duce quien se mostraba arrogante en el palco de honor,
o deshonor.
Mussolini luego de amenazar de muerte sutilmente a sus jugadores
en caso de que no ganen, les envió un mensaje que
decía "Vencer o Morir" y un día
antes de la final del mundo personalmente les dio un mensaje
de aliento, en esa oportunidad les dijo: "Señores,
si los checos son correctos, nosotros somos correctos. Eso
ante todo. Pero si nos quieren ganar de prepotentes, el
italiano debe dar un cazote y el adversario caer... buena
suerte para mañana muchachos, ganen, si no, crash",
donde "Crash" era sinónimo de corte
de cabeza. Mientras
que en el entretiempo de la final del mundo, a Vittorio
Pozzo, entrenador de Italia, un emisario de Mussolini le
entregó un papel manuscrito por el Duce que decía:
"Señor Pozzo, usted es el único responsable
del éxito, pero que Dios lo ayude si llega a fracasar".
Acto seguido, pálido y tembloroso, se dirigió
a los jugadores ordenándoles: "No me importa
cómo, pero hoy deben ganar o destruir al adversario.
Si perdemos, todos lo pasaremos muy mal".
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| Los
Checos salen a la cancha. |
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