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| Rimet
y su nieto realizan el sorteo |
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La
candidatura de Francia había superado las aspiraciones
argentinas de organizar el tercer Mundial. Los europeos sacaron
ventaja en la confianza de la F.I.F.A. al asegurar que tenían
los medios necesarios para adaptar sus estadios a los pedidos,
además el que por ese entonces era presidente de la
F.I.F.A. desde 1921, era el francés Jules Rimet, quién
hizo sentir la influencia de su cargo en el Congreso de París
de 1936, durante la disputa de los Juegos Olímpicos.
Rimet pensaba que quizás nunca más se realizaría
otro mundial de fútbol o al menos que él no
estaría vivo para presenciar otro torneo, debido al
clima bélico que se vivía en ese entonces, con
la latente posibilidad de estallar la segunda guerra mundial.
Por esos motivos el presidente de la F.I.F.A., se arriesgó
a perder la respetuosa credibilidad, que había obtenido
tras diecisiete años de mandato, quitándole
a la Argentina la posibilidad de organizar la tercera copa
del mundo, que él mismo y otros directivos le habían
otorgado en 1930.
El otro gusto que se dio don Jules fue ver como el sorteo
quedaba en familia, ya que el encargado de extraer las bolillas
para la formación de los grupos fue el pequeño
Yves Rimet, nieto del presidente de la FIFA. |