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| Escena
del cotejo |
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Luego
del espectacular partido contra Polonia a los brasileños
les tocó disputar un partido más que complicado
frente al seleccionado de Checoslovaquia. El cotejo se asemejó
más a una carnicería que a un partido mundialista.
Dicen que todos los desmanes comenzaron cuando Zezé,
cumplió la orden que le dio su entrenador Ademar Pimienta,
"que Nejedly no toque la pelota", dijo el
director técnico, y el jugador brasileño cumplió
al pie de la letra, a los doce minutos del primer tiempo la
quebró brutalmente el tobillo. A pesar de la terrible
lesión, el delantero checo continuó en el campo
de juego, recuerden que por aquél entonces no existía
la posibilidad de hacer cambios.
A los brasileños le expulsaron a dos jugadores, uno
de ellos Zezé Procopio, y le lesionaron al resto, mientras
que a los checos le expulsaron a un jugador y dos, Planicka,
con una clavícula rota y Nejedly un tobillo fracturado,
terminaron en el |
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| Ataja
el arquero carioca |
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| hospital
con heridas de consideración. Como en los noventa minutos
reglamentarios finalizaron empataron en un tanto, disputaron
otro cotejo cuarenta y ocho horas más tarde, donde
los sudamericanos pudieron utilizar sólo dos futbolistas
del primer partido: el arquero Wálter y el excepcional
delantero Leónidas, goleador del torneo.
A pesar de todos los contratiempos triunfaron los cariocas
por dos a uno y en Brasil el gobierno carioca decidió
decretar feriado nacional para festejar tan difícil
victoria. |