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| Futbolistas
ingleses en las playas brasileras |
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Por primera vez desde el Mundial del ´30, participó
Inglaterra, país de origen del fútbol que
se había incorporado recientemente a la F.I.F.A.
junto a Escocia, Irlanda y Gales, ya que hasta ese momento
los británicos no habían creído que
tales escaramuzas fueran necesarias.
La pelea entre Gran Bretaña y la F.I.F.A. se originó
en 1921, cuando el fútbol era profesional únicamente
en la islas británicas y para presentar un seleccionado
para disputar los Juegos Olímpicos de París
de 1924 debían presentar un seleccionado de segundo
o tercer nivel, ya que el Comité Olímpico
Internacional (C.O.I.) admitía sólo deportistas
amateurs, quienes tendrían muchas menos chances de
obtener la medalla de oro contra los seleccionados de Hungría,
Austria y Checoslovaquia, quienes gozaban de un amateurismo
marrón, al tener jugadores subsidiados por industriales
que les pagaban sueldos sin necesidad de concurrir a los
lugares de trabajo.
Todo amparado por los dirigentes del C.O.I., los cuales
además obligaban a las cuatro naciones, Inglaterra,
Gales, Irlanda y Escocia, participar juntas bajo en nombre
de Gran Bretaña.
Los dirigentes británicos se volvieron a afiliar
a la F.I.F.A., recién veinticinco años más
tarde y lo celebran en un partido en Glasgow donde derrotan
por seis tantos contra uno a una selección de la
F.I.F.A..
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| Pero
a sólo meses de iniciarce el campeonato, Escocia
desertó sobre lo posibilidad de concurrir al mismo,
argumentando que no iba a tolerar las imposiciones de los
ingleses, cuando éstos decretaron que tanto Gales
como Irlanda no participaran del torneo debido a que eran
las dos naciones más inferiores de las islas. |