En el partido que disputaron Suiza y México, ambos
seleccionados de casaca roja, se realizó un sorteo
para ver quién de los dos debía cambiar
su camiseta titular. El ganador del sorteo fue el conjunto
chamaco, quienes gentilmente optaron por ceder su derecho
a los suizos y en lugar de utilizar su camiseta suplente,
salieron al campo de juego con la las de Gremio de Porto
Alegre.
De ésta forma Gremio fue el primer club presente
en un Mundial de la mano de los mexicanos, aunque no fue
el único.