Pero
un rato mas tarde, cuando sólo faltaban once
minutos para finalizar el cotejo, Alcides Edgardo
Ghiggia convirtió el segundo gol para Uruguay,
luego de ganarle una carrera al defensor carioca
Bigode, y en lugar de tirar el centro optó
por patear al primer palo y en ese preciso momento
el inmenso y majestuoso monumento al fútbol
que es el Maracaná, se colmó de silencios,
incluso silencios tan fuertes que se alcanzaban
a oír.
Así lo recordaba el propio autor: “...me
fui derecho al arco con poco ángulo. Cuando
un back me salía a cruzar y Barboza se abría
para cortar el centro, tiré al arco y entró.
Barboza hizo la lógica y yo la ilógica...”. |