A la hora de regresar a su patria, el avión no
despegaba porque había exceso de peso, entonces
Obdulio se paró delante de los pasajeros hasta
que individualizó a uno de los dirigentes que los
había subestimado y le gritó: “¡Usted,
abajo!”, a lo que el dirigente respondió
descendiendo del avión con su mujer y su pequeño
hijo.
El premio que recibió Obdulio Varela por ganar
la copa del mundo, le alcanzó para comprar un Ford
usado del ´31, que le robaron a la semana siguiente.
Pero el reconocimiento más importante lo recibió
69 años más tarde, cuando fue elegido como
el deportista uruguayo más importante del siglo
XX. “El negro jefe” murió
pobre, el gobierno se encaró de todos los gastos
de su muerte, pero nunca se encargó de su vida.
Los dirigentes del fútbol uruguayo, quienes antes
de comenzado el partido se conformaban con perder por
menos de cuatro goles, como recompensa por haber logrado
la copa del mundo, se otorgaron a sí mismos medallas
de oro, mientras que los jugadores se tuvieron que conformar
con unas de plata y algún dinero.