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La eliminación de la selección argentina, dicen, que
comenzó en el mismo instante en que partió el equipo
rumbo a Suecia. La desorganización llegó a tal extremo
que únicamente llevaron un juego de camisetas, con lo cual,
en el partido inaugural, luego de perder el sorteo por las casacas,
debieron pedirle prestadas unas camisetas amarillas a un club local.
Tampoco tenían ropa para entrenarse, ni lugar para hacerlo.
El capitán de aquel seleccionado, Pedro Dellacha, recuerda
lo ocurrido: “Lo que hubo fue una falta de responsabilidad
en algunos muchachos. Tal vez porque no comprendían la verdadera
importancia de un Mundial. Para ellos era lo mismo que jugar un
partido en Buenos Aires. La verdad es que no hubo disciplina en
ningún momento del torneo”.
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Argentina
de amarillo |
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José
Francisco Sanfilippo recuerda otra anécdota sobre la desorganización
nacional: "...el periodismo le armaba el equipo al técnico
y no conocíamos el color de la camiseta de los rivales".
Convencidos de que en Argentina se jugaba el mejor fútbol
del mundo, la preparación en vistas al mundial fue más
que escasa, tres partidos amistosos frente a Paraguay, Uruguay y
el club Colo Colo de Chile. |