|
| |
|
Recibieron
su merecido |
 |
Hinchas
argentinos furiosos |
|
Después
de hacer un papel lamentable en el mundial de Suecia, (muchos
le atribuyen la mal actuación al aislamiento que
sufrió Argentina, ya que su última participación
en un Mundial fue en Italia ´34 con un equipo amateur
y a que en ese largo período la selección
nacional enfrentó únicamente en once oportunidades
a equipos europeos) la selección argentina arribó
al aeropuerto internacional de Ezeiza, pero para sorpresa
del cuerpo técnico y de sus dirigidos a su llegada
no los estaban esperando los periodistas únicamente,
sino que también cientos de hinchas furiosos que
los acusaban de “vendepatrias”,
los insultaban, los silbaban y les arrojaron monedas por
el mal desempeño en la Copa.
“...En esa época, a los jugadores no les
daba prestigio integrar la selección, porque para
la gente era mucho más importante el torneo local...
Pero algunos periodistas que estaban allá –
recuerda Amadeo Carrizo – |
pidieron
que la gente nos vaya a recibir con palos y piedras a Ezeiza.
El avión tuvo que bajar en una chacra en monte Grande para
que no nos matasen.
Durante los siguientes tres o cuatro años debí
aguantar que todas las hinchadas me gritaran, desde “vendepatria”
hasta “traidor”...Me pintaron el frente de la casa,
me gritaban barbaridades por la calle, fue el peor momento...Fue
muy duro poder sobrellevarlo. Ninguno de nosotros cobró
un peso, perdimos mucho prestigio, sufrimos como todos los hinchas,
y encima nos atacaban desde todos lados...”.
Tan duras fueron las críticas realizadas a la selección
que no solo cayeron sobre los jugadores, sinó que incluso,
hicieron temblar la permanencia de Raúl Colombo, quién
era presidente de la A.F.A. por ese entonces y se encontraba vinculado
estrechamente al que era presidente de la nación, Arturo
Frondizi.
|
| |
|