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Labruna
mira desde el suelo |
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Años
más tarde recordaría el delantero Ángel Amadeo
Labruna, quien contaba con treinta y nueve años de edad,
cuando disputó aquel Mundial y formó parte del plantel
suplantando a Roberto Zárate, el cual tuvo la desgracia (o
no tanto viendo los resultados finales) de lesionarse días
después de llegar a Suecia: “Fuimos con los ojos vendados,
completamente a ciegas porque no estábamos preparados, ni
física ni técnicamente, para afrontar tres partidos
en una semana...”. Labruna llegó a Suecia tan sobre
la fecha que debió ver el partido contra Alemania desde la
tribuna.
Asimismo, el capitán de aquella selección, Pedro Dellacha,
expresaba: “Nosotros estábamos acostumbrados a
jugar solamente los domingos y a entrenar martes y jueves. Esa fue
la causa de nuestro fracaso. Pagamos el precio de creer que con
lo que teníamos nos alcanzaba para bailar a los europeos...”. |
“El
Nene” Sanfilippo lo recuerda con una sonrisa: “Lo
del Mundial del ´58 fue lógico. Desde el ´30
que no íbamos a los Mundiales y lo pagamos nosotros. No conocíamos
a los rivales. Veíamos a los checoslovacos y pensábamos
que les íbamos a meter catorce goles. El número siete
de ellos era más grandote que Amadeo Carrizo, parecía
torpe y nos causaba risa. Nos hizo tres”.
“Hemos aprendido mucho en éste mundial. –
declaraba el entrenador argentino Stábile - Cuando volvamos
a la Argentina, tendremos que alterar nuestros planes si queremos
vencer a los europeos”. |