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En su memoria de ese año, la A.F.A. asumió culpas:
“El Consejo Directivo que finaliza su mandato y que tuvo
la responsabilidad de la conducción en este amargo trance,
ni la rehuye, ni la distribuye. Señala, solamente, que una
superioridad no demostrada acabadamente alentaba a todos. Los hechos
evidenciaron la necesidad de rectificar conceptos, modificar sistemas
y adecuar la marcha al ritmo que fijan nuevas concepciones sobre
el fútbol”. |