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Durante algún tiempo se comentó que las suecas hicieron
las delicias de todos los futbolistas sudamericanos, y que ese era
uno de los motivos por el cual la selección argentina no
rindió como se le esperaba. Un cable desmentía rotundamente
ese trascendido: “Halmstad, 11, (UPI). –
El presidente de la delegación argentina, Raúl
Colombo, desmintió hay categóricamente los rumores
relacionados con la conducta observada por los integrantes del equipo
argentino en sus horas libres. Declaró que le habían
informado que algunos diarios argentinos habían dicho que
la delegación argentina solicitó protección
policial, porque muchachas suecas invadieron la concentración”.
Por otro lado en la revista “Américas”
de Brasil, el periodista Fernando Alegría escribió
el siguiente texto: “...El lugar de concentración
de los brasileños se convirtió en una importante fortaleza
contra el asedio de rubias amazonas que, desilusionadas por tanta
oposición, buscaron predios más fáciles en
otro equipo latinoamericano y escalaron día a día,
o más bien noche a noche, los balcones prohibidos. Éste
equipo sufrió una derrotas apocalípticas en las canchas...”.
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