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Mané
Garrincha |
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Un
día en la concentración brasileña irrumpió
Garrincha con una nueva adquisición, una radio a
transistores, muy moderna e increíblemente costosa,
más de cien dólares.
Por tal compra todos sus compañeros lo felicitaron,
excepto Mario Américo, el masajista de la selección,
quien lo apartó y le dijo que había hecho
un mal negocio, abusando de su inocencia e ignorancia le
dijo que ese aparato no le iba a servir en Brasil ya que
solamente transmitía en sueco.
Con gran ingenuidad, Garrincha prendió la radio y
constató lo que decía el masajista, en todas
las estaciones radiales, los locutores hablaban el idioma
escandinavo.
Luego de maldecir e insultar al vendedor del aparato, le
cedió el radiotransmisor al masajista por cuarenta
dólares y la promesa de que nadie se enteraría
que Mané había pagado más de cien dólares
por eso. |