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Nunca se la dió mayor importancia al partido para
definir el tercer y cuarto puesto, mucho menos en aquellos
años, donde era habitual que dicho cotejo lo disputaran
los jugadores suplentes, aunque en éste caso pasó
algo particular.
El partido por el tercer puesto lo debían jugar los
seleccionados de Francia y de Alemania, como era usual,
los suplentes galos le pidieron al entrenador disputar el
cotejo por la medalla de bronce.
Pero el director técnico, con algún resquemor
de la segunda guerra mundial en la cabeza, optó por
poner el mejor equipo y el resultado le dio la razón,
6 a 3 triunfaron los franceses. |
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