Días
previos a la gran final llegó un telegrama a cada
delegación, ambos bien distintos pero que llenaron
de alegría a los dos planteles.
Al equipo sueco le llegó uno enviado por el presidente
del club Atalanta de Italia, donde le permitía al
mediocampista Bengt Gustavsson, permanecer en su país
natal para disputar el último cotejo.
Mientras que al conjunto carioca le llegó un telegrama
de la Asociación Uruguaya de Fútbol deseándoles
suerte en la final “...por haber salvado el prestigio
del fútbol mundial...” |
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Saludo
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