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CHILE VS ITALIA, TODAVÍA
NO EXISTÍA EL PREMIO FAIR PLAY
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Uno de los violentos partidos fue el protagonizado
por la selección local y la italiana, donde el
principio del problema se gestó días antes
de comenzado el partido en los medios de comunicación
y luego se trasladó al campo de juego.
Todo comenzó años atrás cuando
los dirigentes del fútbol italiano se oponían
a la realización del torneo en Chile y continuó
cuando dos periodistas italianos enviados especialmente
al Mundial, habían escrito para su país
un artículo informando sobre las condiciones
sociales y económicas de Chile.
Aquí reproduciremos la nota escrita por el corresponsal
Corrado Pizzinelli, publicada en el diario italiano
“Il Resto del Carlino”,
la copia de la misma es textual, al igual que todos
los textos reproducidos en éste sitio: “La
infinita tristeza de la capital chilena.
Santiago, el confín del Mundo. |
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Seleccionado de Italia |
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En ningún lugar uno se siente tan lejano, perdido
y solo como en la ciudad huésped del campeonato internacional
de fútbol. Para los extranjeros es imposible huir de
la nostalgia. Los jugadores se resentirán con éste
clima depresivo.
MALESTAR – Desde que estoy en Chile tengo la curiosa
sensación de llevar el mundo sobre mis espaldas. Se
le siente encima igual que la tristeza de los habitantes,
y ello provoca un malestar curioso que se agrava por los enormes
saltos de temperatura. Ayer a la mañana el termómetro
marcaba 4º; a las 14 horas más de 29º. La
sangre se torna torpe y parece faltar en las venas, y después
de permanecer algún tiempo en Chile uno se siente extraño
a todo y a todos. El virus de la lejanía más
abandonada, más solitaria, más anónima,
se mete en el ánimo de todos y creo que ello incidirá
en el estado anímico de los atletas. Es por algo que
las federaciones futbolísticas de algunos países
han enviado expertos para estudiar éste problema psicológico
y descubrir que puede hacerse para poner a los jugadores a
cubierto de él. |
La presencia de los connacionales,
las fiestas, los cócteles, las ceremonias y las
reuniones servirán de muy poco, pues la melancolía
y la soledad están en todas partes. Desde que
estoy en Chile me parece estar condenado a vivir en
ésta tierra triste y fantástica en la
que se desenvuelve la acción de ese libro no
olvidado de Julien Cracq, “Las orillas del Mar
Muerto”.
La tristeza flota en cada una de las conversaciones,
como una doliente espera y resignación, no demora
en apoderarse del europeo más activo y lleno
de buen humor. En vano los chilenos, como para consolar
a los italianos, dicen que Santiago se parece a Turín,
que tiene un río como el Po que atraviesa, el
Mapocho, un Parque Forestal que comparan al Valentino
y calles derechas y a escuadra. |
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| Gol |
de Chile a Italia |
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| Cosas que no significan nada y nos hacen decir que Santiago
se parece a Turín como Roma a Milán. Las mismas
muchachas chilenas, tan famosas en el mundo por su gracia
y donaire y tan a menudo comparadas con las turinesas, tienen
muy poco de ellas. Se destacan por su liberalidad y su afán
de progresar, y esa es una de las semejanzas, lo que constituye
uno de los tantos lugares comunes sobre los que cierto periodismo
y cierta literatura han derramado verdaderos ríos de
tinta. Y ello tal vez para tratar de hacer olvidar la realidad
de ésta capital, que es el símbolo triste de
uno de los países subdesarrollados del mundo y afligido
por todos los males posibles: desnutrición, prostitución,
analfabetismo, alcoholismo, miseria... Bajo éstos aspectos
Chile es terrible y Santiago su más doliente expresión,
tan doliente que pierde en ello sus características
de ciudad anónima. Barrios enteros practican la prostitución
al aire libre: un espectáculo desolador y terrible
que se desarrolla a la vista de las “callampas”,
un cinturón de casuchas que circundan las ya pobres
de la periferia y habitadas por la más doliente humanidad.
Se dirá que todo en Sudamérica es así,
y que ello no es de extrañar y que en todas las ciudades
hay problemas de este tipo. Los hay en Moscú, Nueva
York, Río de Janeiro y Roma. De acuerdo. Pero en esas
ciudades los problemas de ese tipo tienen un límite;
aquí afectan a centenares de miles de personas. Que
se entienda bien, no son de origen indio. El 98 o 99 por ciento
de la población chilena es de origen europeo, lo que
nos hace decir y pensar que Chile, en el problema del subdesarrollo,
tiene que colocarse a un mismo nivel que los países
de Asia o África, pero que aquí, por la formación
de su población, la regeneración es mucho más
grave que en los casos citados. Los habitantes de esos continentes
no son progresistas, éstos son retrógrados. |
| LOS TURISTAS – Santiago es un
campeón de los problemas más terribles
de América Latina, y es necesario aclarar que
si la actual clase dirigente, organizando el actual
Campeonato del Mundo, buscaba para si buena propaganda
para las próximas elecciones, teniendo presente
además la obtención de créditos
tipo Plan Marshall para Sudamérica y una comprensión
especial de parte de la famosa “Alianza para el
Progreso”, no cabe duda de que esa clase dirigente
ha cometido el más craso error. Todo lo que Santiago
muestra, aún las casas populares construidas
de prisa para algunas decenas de millares de personas,
son sólo un pálido esfuerzo, que a nadie
convence y es la prueba más brillante de la forma
como cierta clase dirigente resuelve determinados problemas,
en busca de su propio beneficio. De otra manera no se
explicaría cómo ha podido aceptar la organización
de los juegos mundiales sin disponer de los medios necesarios
ni de albergues suficientes. Los periodistas deportivos
que están llegando tratarán éste
asunto por su cuenta. Yo me anticipo sólo a anticipar
un pequeño hecho. Al iniciarse la organización,
el gobierno aseguraba obtener millones de dólares
por la afluencia de turistas, pero ahora Santiago se
ha dado cuenta de que dispone solamente de 25 mil camas
(de las cuales el 90 por ciento están en casas
privadas), pero que los turista extranjeros no serán
más de unos tres mil, excluidos los jugadores
y periodistas y que la pérdida neta será
de unos mil millones. |
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Leonel Sánches le protesta a Mario David |
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Naturalmente muchos políticos señalan
que éste gasto es tan lógico y necesario como
la televisión montada de prisa para ésta oportunidad.
¿Pero lo era en realidad cuando tantos problemas graves
afligen al país?. Ésta pregunta es hecha frecuentemente
por la oposición y el Gobierno no le responde cómo
resolverá los graves problemas que debe afrontar cotidianamente.
Hay la huelga de los médicos (que se niegan a prestar
atención a quienquiera que la solicita); está
la extraña lucha por las aguas del Lauca, que Bolivia
reivindica para sí; existe la situación del
campesinado, donde hay trabajadores agrícolas que por
doce horas de trabajo ganan 40 de muestras liras; están
los problemas de la luz eléctrica y del agua potable
en Santiago. No es en absoluto una ciudad fascinante, sin
grandes monumentos ni recuerdos históricos, sin palacios
que se destaquen, sin una nota de arte o de cachet, como dicen
muchos en el lenguaje mundano: es amable y simple en la resignada
tristeza de las poblaciones de la periferia, las que están
en abierta contraposición con aquellas de los centros
residenciales, donde excelentes arquitectos han construido
chalets y casas dignas de adornar un libro de arte moderno.
Santiago, con su pequeño centro europeo; sus boites,
que ofrecen espectáculos de “picaresque”,
esto es, strip-tease, ejecutado por chilenas, francesas, alemanas
o italianas; con sus cines y con sus grandes teatros, tiene
un no sé qué de chocante.
Y todo esto se da en Santiago, tal vez por ser el símbolo
de todos los problemas de Chile, de ésta estrecha faja
entre mar y montaña, que tiene 3.500 kilómetros
de largo, que comienza en el norte con el desierto y termina
en el sur con los hielos del polo, con el océano al
oeste y la Cordillera de los Andes al este, que la separan,
al igual que el polo y el desierto, del resto del mundo, al
que anhela unirse, no sólo en el concierto deportivo,
sino también en la búsqueda de la verdad y de
la justicia, que no es la que los comunistas locales auspician,
pero tampoco la que trata de darle la actual clase dirigente”.
Cuando se recibieron en el país trasandino los cables
dando cuenta de esa publicación, los medios locales
alentaron el patriotismo mal entendido del pueblo y declararon
huéspedes no gratos a ambos reporteros. Tiempo después
la misma nota fue reproducida por el diario “El
mercurio” de Chile. Incluso el titular del
diario “Clarín de Santiago”
en enormes letras en Negrita rezaba: “GUERRA
MUNDIAL” |
Sumado a esto podemos agregar que para
el conjunto de la península itálica jugaban
como “oriundi” dos argentinos.
Con ésta caldeada situación, ingresaron
los jugadores italianos, con ramos de flores en sus
manos, las cuales fueron arrojadas a las tribunas, en
un estéril intento de convencer a los hinchas
chilenos, quienes les propinaron una estruendosa silbatina.
Dicen las malas lenguas que el oriundi Sívori,
se negó a integrar el equipo.
Con una situación semejante, y con un árbitro
localista, el inglés Kenneth Aston, quién
decidió ver las faltas cometidas por los visitantes
solamente y que a los 7 minutos de comenzado el partido
expulsó al italiano Ferrini.
En un momento del partido, el chileno Leonel Sánchez
reaccionó bruscamente ante una infracción
del italiano Mario David, pegándole una trompada
en la cara. El referí, expulsó al defensor
europeo, mientras que a Sánchez lo dejó
sin sanción alguna. |
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La gresca en el césped |
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Además el argentino que jugaba para Italia, Humberto
Maschio, sufrió una fractura de tabique nasal, de una
infracción del mismo jugador trasandino que no fue
sancionada por el juez.
En el cotejo, finalmente triunfaron los sudamericanos y al
día siguiente los periódicos de la península
itálica calificaron a los chilenos de “caníbales”
y que “Italia perdió con Aston”
en referencia al árbitro del cotejo a quien también
acusaron de “hostil, provocador e incompetente”,
mientras que en la ciudad de Milán, los policías
debieron custodiar celosamente el consulado chileno por varios
días.
Ken Aston, juez de dicho cotejo, admitió su intención
de detener aquel partido, cosa que finalmente no hizo por
temor a que se produjera un motín. Años mas
tarde, como “premio” a su desempeño, la
F.I.F.A. le adjudicó a Aston un importante puesto en
el Comité de Árbitros de la F.I.F.A. y se lo
designó para observar el desempeño de los jueces
en los Mundiales de Inglaterra 1966 y México 1970.
Con el transcurrir de los días, éste partido
fue recordado como "La Batalla de Santiago".
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