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MÁS NO PODÍAN ROBAR
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“Crónica de un
Campeón Anunciado”, podría haber
escrito un gran novelista de éste siglo si hubiera
sido periodista deportivo.
Una final sabida, la cual también se suponía quién debería
ser el ganador, el campeón resultó ser Inglaterra, quién
se impuso a Alemania por a cuatro a dos, los últimos dos goles los convirtió Inglaterra
en el alargue, aunque, obviamente, el tercer tanto británico (a los trece
minutos del primer tiempo suplementario) no debería haber sido convalidado,
ya que la pelota disparada por Geoffrey Hurst pegó en el travesaño
del arco defendido por Tilkowski, picó fuera del arco y fue finalmente
despejada de forma apresurada por Weber. |
| Primer gol alemán |
Hurst convierte el primer gol inglés |
Empate Inglés |
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El juez de línea soviético
Bakhramov, situado en el lateral derecho del ataque inglés,
levantó su banderín señalando el
gol y el árbitro de la final, el suizo Dienst
convalidó el tercer tanto inglés. Bakhramov declararía,
con un dejo de culpa, años más tarde: “No
vi entrar la pelota, pero Dienst descargó sobre
mi espalda toda la responsabilidad. ¿Que podía
hacer?”.
Quince minutos más tarde, el propio Hurst, anotó el cuarto gol
y puso cifras definitivas al partido, los dueños de casa derrotaron a
los alemanes por cuatro a dos. El mismo fue convertido en medio de una amplia
invasión de campo por parte de cientos de espectadores. |
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Martin Peters convierte |
el
2do gol inglés |
Weber empata
2 a 2 en el último minuto |
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| Convalidan el gol |
Festejo de gol que no fue |
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| Bobby Moore recibe la copa |
Bobby Moore |
Bobby Moore |
Bobby Moore |
Bobby Moore |
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| Banks
y Stiles |
La vuelta olímpica |
Los ingleses y la copa |
Wilson |
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