| En 1969, estalló la guerra entre Honduras y El Salvador, ambos países centroamericanos, pequeños y muy pobres que hacía mas de cincuenta años venían acumulando rencores mutuos.
El delegado hondureño de la frontera de con El Salvador, el coronel Abraham García Turcios, había denunciado en febrero que el Frente “Farabunto Martí de Liberación Nacional” (F.M.L.N.) de El Salvador se había convertido en un partido político y alentaba un enfrentamiento con Honduras para lograr que se impida la demarcación fronteriza, con el fin de explotar los bosques de maderas finas de la zona.
A dichos bosques llegaban diariamente ciento veintiséis camiones salvadoreños, protegidos por gran cantidad de hombres armados con fusiles y dedicados a explotar los bosques.
Además de éste conflicto, se le sumó el problema migratorio, ya que desde a finales de los años ´60, existía un acuerdo migratorio entre las dos naciones, el cual el gobierno de Honduras dio por finalizado en 1969, con lo cual trescientos mil salvadoreños que residían en el país vecino debieron retornar a su nación de origen ya que además se les prohibía a los extranjeros poseer tierras en el país.
La excusa que desencadenó aquella guerra fue el fútbol, aunque sus verdaderos móviles fueron las contiendas limítrofes y migratorias, durante las eliminatorias del Mundial de México ´70 comenzaron los inconvenientes en los estadios de Tegucigalpa el 8 de Junio y de San Salvador una semana después.
En el primer partido, el triunfo fue para los hondureños por 1 a 0, aunque cabe recordar que la noche previa, los visitantes debieron dormir lejos de las ventanas del hotel ya que un nutrido grupo de más de 200 personas les arrojaron piedras y otros objetos durante la noche. Luego de finalizado el cotejo y al enterarse del desfavorable resultado, una salvadoreña se suicidó.
El segundo partido desencadenó varios conflictos, El Salvador ganó cómodamente por 3 a 0, pero los futbolistas de hondureños sufren varios ataques, doce hinchas visitantes son asesinados, además hubo otras grescas y varios heridos. Ambos gobiernos deciden cerrar la frontera. En Honduras, furiosos por la derrota futbolística y por las muertes de sus compatriotas, las tiendas atendidas por salvadoreños o donde sus propietarios son de esa nacionalidad, son saqueadas y las mujeres violadas.
Luego del partido de vuelta, los hondureños elevaron su reclamo a la F.I.F.A., argumentando que sus jugadores habían debido actuar “bajo peligro de muerte”.
El pasaporte a la Copa del Mundo lo obtuvo en el tercer partido, disputado en la ciudad de México el seleccionado salvadoreño, por (2 a 1 o 3 a 2) y luego de derrotar a Haití logró el pase al Mundial.
A la semana del último partido y después de grandes ataques entre políticos y entre periodistas de ambos países, las dos naciones se acusaban mutuamente de preparar un ataque, rompieron relaciones.
El 14 de julio, las tropas salvadoreñas cruzan la frontera y comienza la guerra, la cual duró cuatro días (aproximadamente cien horas) y dejó mas de seis mil muertes y 20.000 heridos en total. La O.E.A. ordenó el cese el fuego el 18 de julio.
La disputa territorial concluyó en 1992, cuando la Corte Internacional otorgó a Honduras más del sesenta por ciento de los 419 kilómetros cuadrados en disputa.
“... el fútbol fue una excusa para crear un conflicto armado que ambos gobiernos militares necesitaban...”, recuerda Gregorio Gundio Núñez, entrenador del aquel seleccionado de El Salvador.
Siete años antes de la guerra entre Honduras y El Salvador, los países africanos de El Congo y Gabón entraron en un duro litigio luego de un partido de fútbol más que accidentado. |