En el segundo Mundial disputado en México, los jugadores no sólo tuvieron como rivales a los once deportistas contrarios, sinó que tuvieron otros escollos que superar, no menos complicados, a saber: la altura, el calor, la hora de los partidos y la propia F.I.F.A.
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| Diego Maradona |
Sobre este tema decía Harald “Toni” Schumacher, arquero de la selección alemana subcampeona: “... Durante los partidos sudo. Tengo la garganta seca. El césped está como la mierda seca: dura, extraña, hostil. El sol cae a pique sobre el estadio y estalla sobre nuestras cabezas. No proyectamos sombras. Dicen que eso es bueno para la televisión ...”. Cuando Havelange se refería sobre el fútbol diciendo que era el negocio mas rentable, estaba hablando en realidad de lo importante que es llevarse bien con la “Divina T.V. Fhurer”. El mediodía de México era el anochecer de Europa, por ese motivo los jugadores se calcinaron en la altura del país azteca. Durante el campeonato del mundo varios de los jugadores mas representativos y carismáticos del fútbol mundial intentaron una protesta, como por ejemplo Jorge Valdano, quién declaró: “A quí hay muchos factores que juegan, la hora, el césped alto, la temperatura y el smog. Lástima que los dirigentes, que anteponen sus intereses al de los jugadores, no hayan pensado en todo eso antes de decidir que los partidos se jueguen a las doce del mediodía. Esto es un disparate. Nosotros somos el espectáculo, pero a nadie se le ocurrió velar por nuestra salud ”. A lo que el presidente de la F.I.F.A. respondió: “ Los jugadores deben ocuparse de lo que saben hacer: jugar al fútbol. La organización del torneo es cuestión exclusiva de los dirigentes, que jueguen y se callen la boca ”. Diego Armando Maradona, quién encabezaba dicha protesta recordaba años después: “ Lo nuestro creció en México, cuando ellos, que estaban en los palcos con aire acondicionado o con negros abanicándolos, nos hacían jugar al mediodía.... Y lo que no terminaba de entender el "cabeza de termo" de Havelange era que yo no quería ni quiero arruinarle el negocio, ¡no! Pero quería que entendiera, si, que la clave de todo éste negocio, de todo éste espectáculo, éramos nosotros, los jugadores ". |