Por primera vez en su corta historia futbolística, el seleccionado de Marruecos accedió a octavos final, donde debía enfrentar a Alemania Federal. Para motivar a sus jugadores, el rey Hassan II de Marruecos, les prometió regalarle una casa a cada uno si lograban acceder a cuartos de final.
Finalmente los germanos triunfaron por la mínima diferencia, con un gol agónico convertido por Lothar Matthaeus cuando sólo faltaban tres minutos para finalizar el cotejo.
Con referencia a su juego, declaraba el preparador físico de aquel seleccionado, el brasileño Jorvan Vieyra: " El único problema que tienen es que la mayoría son amateurs y muchas veces les falta espíritu profesional, si ganan bien y si no, no se preocupan ".
Los futbolistas marroquíes se quedaron sin casa, pero a cambio recibieron un premio consuelo, el rey los invitó a ver el resto del torneo. |